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Un labrador había terminado un día de sembrar su
campo y volvia ya hacia su casa porque se estaba haciendo de noche; y en eso vio en medio de su tierra un montón de carbones encendidos. Se acerco muy
extrañado, y encontro un diablillo negro sentado encima de los carbones. ¿Estas sentado encima de un tesoro? -Le preguntó el labrador. Llegó la época de la cosecha y el diablo apareció a recoger su parte, pero no encontro en aquel campo mas que las hojas amarillas y marchitas. El labrador en
cambio se puso a cavar y sacó muchos nabos muy hermosos. Llego la época de la siembra y el labrador en lugar de sembrar otra vez nabos, sembro trigo. El trigo maduro y el labrador fue a su campo y sego a ras del suelo, y
cuando el diablo vino no encontro más que rastrojos y, de la rabia que le dio, se tiro de cabeza por un precipicio. -Asi se engaña a las zorras- dijo el labrador,
riéndose. Y se llevo el trigo y el tesoro del diablo.
-Claro que si-contesto el diablillo-. Aqui hay un tesoro de oro y plata como no te lo puedes
imaginar.
-Pues como ese tesoro esta en mi tierra, es para mi- dijo el labrador.
-Sera para tí si me prometes que durante dos años me darás la mitad de lo que se críe en tu campo. Tengo mucho dinero, pero ahora me apetecen los frutos de la
tierra.
-Bueno como tu quieras; pero vamos a hacer un trato para que luego no haya discusiones: tú te quedas con lo que se críe sobre la tierra, y yo con lo que crezca
debajo de ella.
-El diablo penso que el labrador era bobo, y dijo que le parecia estupendo el trato. Pero el labrador se reia para su capote, porque lo que había sembrado eran
nabos.
-Bueno esta vez me ganaste- dijo el diablo- Pero en adelante no te vas a burlar de mi: me quedare con lo que nazca debajo de la tierra y tu con lo de encima.
-Muy bien, de acuerdo- dijo el labrador.
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Colaboración de:Jessica Cecilia Flores Avila de 8 años. Teotihuacán.
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